"Without pain, life is not worth living We're all demons today Come down and feel the pain"
TODAY ALL WE ARE DEMONS
Aunque musicalmente hablando el nuevo disco de Combichrist sigue por la misma línea presentada en los anteriores pero con un estilo más depurado, la temática da un giro que lucía improbable, el llamado “antihumanismo” es superado por una postura nueva de “esperanza”, las letras se hallan en la misma línea temática (algo que se agradece) soledad, desesperación, frustración y odio, pero la canción que da nombre al disco remite indudablemente a una visión diferente.
Al conocer el título se vuelve casi imposible no evocar a la novela Los Demonios (Besi su nombre original) escrita por Fedor Dostoievski, ¿Qué es un demonio? La primera forma de respuesta que nos llega a la mente es la maldad, la maldad como ese deseo intrínseco de causa un daño, un demonio es entonces un ser malo en su naturaleza, alguien capaz de sentir placer ante el dolor ajeno.
Pero la situación es mucho más profunda, el demonio no se regocija únicamente sabiendo de la desgracia del próximo requiere en primera instancia saberse participe de esta, estar seguro (o al menos jugar a convencerse a si mismo) sobre su participación necesaria en la realización de ese daño, identificarse como el controlador de la situación, es imposible conocer a un demonio sin antes reparar en el “poder” como un elemento necesario.
Los personajes de Dostoievski en Besi, no son en estricto sentido “demonios” pero intentan a toda costa serlo, no importando las intrigas, engaños, traiciones y mentiras, tratan a cualquier precio de expulsar cualquier bondad de sus corazones, porque la bondad en principio es comprendido como un símbolo de debilidad, ser bondadoso es ser capaz de acercarse al otro como un “igual” y entre los demonios no hay iguales, solo existen los débiles y los poderosos, lo único válido es imponerse al otro, disfrazar el odio de amor, la ira en la ternura, el dolor en la falsa sonrisa, no importa porque si algo le duele a estos seres es mostrarse como verdaderamente son, se saben vulnerables si su identidad es descubierta, el demonio debe desconocerse a si mismo para poder hacerse pasar por otro, crea nuevos mundos se convence de ser lo que no es.
Todos somos demonios cuando tratamos de engañar mucho peor si es a nosotros mismos; resulta paradójico saberse demonio, porque se niega a conocerse, el único dogma para estos seres es nunca ser ellos. En Besi todos están condenados a continuar con el círculo porque son incapaces de verse como verdaderamente son; ser un ángel en una tierra de demonios esta prohibido, nadie desea ser mártir de otro, ninguno ser puede valer tanto como uno mismo, todos los sacrificios son inútiles, porque no hay mayor placer que el propio.
María Petrovna y Stepan Trofimovich se ven el uno a otro como marionetas ella lo controla a través del dinero mientras el se vale de su llamada carisma ambos son inteligentes piensan más de una vez antes de hacer un movimiento, pero son débiles; se necesitan para reafirmarse requieren saberse indispensables para el otro para permitir el juego de poderes, los demás personajes podrían parecer diferentes pero no lo son, todos son iguales cuando menos se han dado cuenta ya han sido devorados por el círculo ninguno tiene intenciones de salir, han probado los placeres de los demonios quedando cautivados para siempre.
Andy LaPlegua, no se conforma con narrar historias de demonios, se atreve a crearlos, “Todos Somos Demonios” resulta irónico porque es a través del reconocimiento como se llega a vencer al demonio, el engaño deja de existir, Combichrist nos invita a ser demonios: a emprender el camino hacia lo humano.
